¿MEZCLARÁS AGUA Y ACEITE?

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        A menudo la vida nos depara sorpresas, o quizás las consideremos como tales, cuando simplemente son cosas que vemos a diario sin percatarnos de ellas. Cierto es el dicho que no hay mayor ciego que aquel que no desea ver lo evidente.

        Uno pretende no ver situaciones que nos hacen daño presente o futuro, justificándolas constantemente, cuando en nuestro fuero interno nos mina más de lo que queremos aceptar.

        A veces se dice que el agua y el aceite jamás se pueden mezclar, aun cuando lo intentemos por todos los medios. Incluso nos codeamos con personas, que muy a nuestro pesar, nos atraen como un imán, cual hierro. Solo que nos damos cuenta que no…que aceite y agua jamás se mezclan, que si uno quiere seguir estrechando lazos, tendrá que estar dispuesto a recorrer un camino que le lleva a renunciar a demasiadas cosas valiosas y reales, tan solo por un espejismo, que nunca alcanzarás y que te dejará vacio.

        Ser diferente no es lo más popular hoy. Parece que no se puede tener criterio propio. Y aun cuando uno está convencido de lo que piensa o cree, estrechar lazos con quien acepta el criterio de la mayoría como propio, acaba haciéndote dudar de todo lo que consideras inalterable.

         Si a esta lucha se añade que quizás no estés en tu mejor etapa en la vida, puedes ser presa fácil y acabar abandonando aquello que con orgullo te marca como diferente.

         A veces uno se encuentra batallando con diversas luchas a la vez, con muros que se van alzando cada vez más altos, sin que nada puedas hacer por evitarlo. Incluso llegas a pensar que estas de mas en algunos entornos… al menos esos sentimientos son pasajeros, pero no dejan de hacerte daño. Y cuando uno lleva demasiadas batallas a sus espaldas, cada vez cuesta más recuperarse de ciertas heridas.

       ¿Rendirse? No soluciona nada. ¿Aguantar? Depende que precio estés dispuesto a pagar. ¿Hacer cambios? las opciones suelen ser peores.

        Solo queda seguir luchando por lo que uno cree y tener la firme convicción de que, no importa cuán alto sea el muro que te separa de lo que más amas, aguantaras y esperaras a que algún día se desmorone y una sonrisa de corazón, acaricie tu alma. Mientras… toca cuidar tus defensas para que nunca olvides que no, que agua y aceite jamás se mezclan.

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de Jose R.

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