EL PASADO…SE FUE YA

                       

   “Por una mirada un mundo, por una sonrisa un cielo…”

        Pocas veces la vida da segundas oportunidades. Cuando esto sucede en dos vidas, que habiendo vivido vidas paralelas, deciden crear un único camino, todo se hace algo más complicado.

       Aun con la mejor intención, se repiten errores pasados que se mezclan con la realidad actual, y uno reacciona del mismo modo ante ellos como en el pasado hizo…pero la escena, el tiempo y el lugar son diferentes.

       Guardamos en nuestra memoria heridas pasadas que apenas han logrado cicatrizar y pagamos a quien decidió compartir nuestro camino, con la peor “moneda” a nuestro alcance…para luego descubrir que no hay culpables, tan solo victimas de decisiones desastrosas de uno mismo, que el pasado grabó en nuestro fuero interno como con hierro de marcar.

       Sí… pasamos gran parte de nuestra nueva oportunidad, ciegos a la nueva realidad  y lamentándonos  sobre cuánto hemos sufrido e intentando encajar por que nos sucedieron ciertas cosas. Al final descubrimos que muchas veces solo nosotros fuimos culpables y recogimos  (o aun estamos recogiendo)  las consecuencias de nuestras pésimas decisiones.

       Mientras uno se distrae y lamenta por su pasado, el presente no se detiene y rápidamente se convierte en un pasado ignorado. Los recuerdos solo son útiles si despiertan en nosotros  una sonrisa o si nos recuerdan donde no podemos permitirnos el  lujo de volver a fallar. Pero nunca, nunca, nunca para vivir de ellos y que eso nos lleve a anclarnos en un pasado turbio que solo alarga el daño que sufrimos.

       La mente humana es harto compleja. Pretendemos esconder en ella todo aquello que nos hizo daño, tal y como si no hubiera sucedido nunca. Vivimos pretendiendo que nunca sucedió. Hasta que la realidad nos despierta de vez en cuando con una canción, una palabra, un suceso o cualquier otra cosa devolviéndonos al pasado que tanto daño nos hizo.

      Pero llega un momento donde se hace necesario ordenar ese pasado. Tarde o temprano nos enfrentamos a la necesidad de hacerlo, después de haberlo ocultado por miedo al dolor. Nos hemos pasado gran parte de nuestra vida sobredimensionando recuerdos o el papel de algunos protagonistas de dichos hechos.

      Es hora ya de enterrar cualquier sombra de rencor hacia los nuestros, que en ocasiones, no actuaron de manera tan grave como nos ha hecho creer nuestra mente durante todos estos años. Ellos, a menudo, solo fueron espectadores de nuestras torpezas, aunque nuestra mente los guardo como responsables de ellas. Pero solo existe un responsable…nosotros mismos.

    Y disfrutar del presente, en su justa y razonable medida, es lo que nos ayudara a ir borrando o colocando en su lugar algunas cosas. Otras nunca se borraran, pero de nosotros dependerá si escogemos vivir con ellas o de ellas. Mientras, es cuestión de valorar esos pequeños momentos que nos ayudan a construir nuestro presente y futuro, por que el pasado, aunque de vez en cuando vuelva a visitarnos…se fue ya.

 

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de Jose R.