EL VALOR DE LA DIFERENCIA

  

  Las mayorías no siempre tienen la razón aunque lo piensen. Muchos alardean de ser únicos y diferentes pero al fin y al cabo tan solo son marionetas de la opinión ajena.

    Ser diferentes de verdad, hace que los demás nos señalen e intenten, sea conscientes o no, hacernos el vacio. Para ellos, pensar por uno mismo o cuestionar las opiniones mayoritarias es algo peligroso.

     Pero mantenernos en nuestra diferencia es un verdadero reto cada día. Nos bombardean con ideas de uniformidad, y si no tenemos claro el porqué de nuestra manera de pensar, fácilmente empiezan a asaltarnos dudas, y rápidamente empezamos a ver normales cosas que jamás hubiéramos pensado aceptar solo por que las mayorías lo imponían.

     Somos gregarios por naturaleza y necesitamos de los demás. Pero ¿Qué precio estamos dispuestos a pagar por conseguirlo? Renunciar a lo que hemos sido solo para ser aceptados, dice muy poco de nosotros. Este mundo solo nos pide vivir sin pensar, que nuestros instintos, por bajos que sean, gobiernen nuestro vivir diario. Y lo de pensar por uno mismo está pasado de moda. Hacen creer que los que saben, ya lo hacen bien por nosotros.

   Pero el problema es que tras esa supuesta libertad, está el convertirse en robots y esclavos de las mayorías. Tras esa supuesta independencia, tan solo existe un vacío, que hasta ahora estaba lleno por lo que nosotros habíamos escogido.

   Es duro ser diferente y sentirse rechazado en muchas ocasiones, pero renunciar a nuestros principios y valores, algo que muchos por no decir la mayoría, consideran pasado de moda, por ser aceptados por quienes hay en nuestro entorno, es un precio demasiado alto. Porque si renunciamos a todo por ser aceptados por quienes pasaran por nuestra vida pero sin quedarse, tan solo seremos “libres” en medio de la mayoría, algo que el tiempo sigue demostrando que es tan real como que los burros pueden volar.

   Ser fiel a uno mismo no es fácil pero al menos escoges con que das sentido a tu vida. No es más independiente o libre quien más lo proclama, la verdadera independencia o libertad se demuestra en el vivir diario, teniendo en cuenta que toda independencia o libertad tiene sus límites razonables. Pero al menos siempre será mejor esto que el que la mayoría escoja o decida por uno mismo. Y sí…las mayorías aunque se crean en posesión de la verdad absoluta, no siempre tienen la razón.

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de Jose R.