¿ERES LIBRE?

 

El libre albedrio, la capacidad de decidir por nosotros mismos, se nos dio para que hiciéramos uso de ello. Somos nosotros los que hemos de decidir qué y cómo pensamos o creemos. Es cierto que todo lo que nos rodea nos invita a adoptar patrones de pensamiento o conducta mayoritarios. Es curioso que a eso se le llama ser independiente o que con ello uno se sentirá más libre.

Nos hacen ir como borregos al matadero y encima les reímos las gracias. Se nos invita a solo vivir al día, sin pensar en nada, ni siquiera en las consecuencias de nuestros actos presentes o como afectaran estos, nuestro futuro o el de quienes nos rodean. Predican la auto-afirmación del “yo” pero a la vez esa “libertad” solo nos esclaviza a una sociedad consumista y egoísta. Ni siquiera eso nos da un sentido a la vida que nos ha tocado vivir.

Nos exponen un escaparate de luces que no nos permiten ver el trasfondo de las cosas que de verdad importan. Mientras, vivimos un sueño del que no les interesa despertarnos. De ese modo manipularan nuestra voluntad a sus egocéntricos intereses. Solo somos números para ellos. Y todo aquel que se salga de la opinión mayoritaria, rápidamente es señalado con el dedo acusatorio.

Es un privilegio tener la capacidad de decidir por nosotros mismos. No es algo que podamos dejar en manos de otros. Esa capacidad debe estar cimentada en valores lógicos, no en caprichos personales o modas cambiantes. Debe ser un ancla que nos permita ser quiénes somos y nos permita proteger nuestra propia identidad, uno de los tesoros más valiosos que poseemos.

Al contrario de lo que muchos opinan, las mayorías no siempre tienen la razón. Ser fiel a uno mismo y a sus principios, supone tener que ignorar, a veces, que otros con los mismos principios actúen de forma poco lógica o prudente. Da igual como actuen los demás. Es su decisión. Hagamos nosotros nuestra parte por valorar un regalo tan valioso, prescindiendo de lo que otros hagan…el libre albedrio.

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de Jose R.