¿SOLO CUENTA TU VERDAD?

 

 

Cuan cierto es el refrán “No hay mayor ciego que aquel que no quiere ver o mayor visionario que aquel que ve donde no hay”. Todos tenemos perfecto derecho a tener una opinión propia y usar los argumentos necesarios a nuestro entender, para apoyar nuestras ideas. Pero a veces olvidamos que eso no supone llegar a la conclusión que no hay vida más allá de como vemos las cosas.

 Imponer nuestro derecho u opinión, para hacer prevalecer todo por encima de opiniones ajenas, dice muy poco en nuestro favor. Y más si para ello, nuestro objetivo, sea o no declarado, supone humillar y hundir a todo aquel que, estando en su perfecto derecho, opina diferente a lo que creemos cierto. Todos sabemos, aunque a veces lo olvidamos, que errar es humano. Y convertimos sucesos sin excesiva importancia, en graves situaciones que provocan nuestra ira en busca de un castigo ejemplar.

Nuestra opinión suele ser muy objetiva hasta que nos toca de cerca. Entonces, de manera poco realista, nos ensañamos con aquello que despertó la fiera que habita en nuestro interior, la que solo sacamos cuando nos percibimos atacados.

Todos, absolutamente todos, nos equivocamos en juicios hacia otros o en decisiones y criterios sobre las cosas. Ignorar este hecho es no ver la realidad que nos rodea. Es montarnos un mundo en el que solo nosotros decidimos lo que está bien o está mal. Pero ese derecho no pertenece a ningún humano, aunque a veces lo olvidamos. Lo cierto es que en plena ebullición de un problema, la decisión más sabia es no hablar de ello. Cuando estemos más tranquilos o la situación se haya enfriado, será el momento de tratarlo. Si no lo hacemos asi, abriremos heridas difíciles de curar, diciendo cosas cuyo origen no es proclamar la verdad, tan solo el despecho.

Cuantas veces nos lamentamos por lo que dijimos o hicimos en momentos de euforia inútiles, y que provocaron lágrimas y dolor innecesarios, tan solo por mantener por encima de todo, algo perfectamente cuestionable por otros…nuestra opinión.

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de Jose R.

¿ALGO PARA RECORDAR?

Siempre pensé que las fotografías son pequeños instantes de tu vida (la de cada cual) y describen normalmente con afinada exactitud, momentos para recordar o … para olvidar. Momentos en los que te gusta recrearte… momentos rodeados de hechos que te confirman que la foto no fue pura casualidad, que plasmó, casi siempre, la felicidad que sentías en dicho momento.

Por otro lado, otras de las que sueles deshacerte con rapidez, como si te quemaran en las manos. Y están esas que… te gustaría borrar a quien ahora piensas que no debió estar allí. Instantáneas que al verlas, dispara flashes en tu mente y una mezcla extraña de sentimientos, que apenas alcanzas a dominar, a menudo abriendo heridas que pensaste ya curadas.

A menudo se dice que “lo hecho , hecho está” o “de nada sirve lamentar aquello que ya no puedes cambiar”. Pero, aunque no se trata de ahogarse en tus penas o miserias, no puedes evitar recordar que te sentiste ignorado, humillado y, en el peor de los casos … traicionado. Yo tengo la teoría, que lo mejor es hablar de lo que uno siente. Y si eso es de modo regular, menor efecto causa en uno mismo cualquier suceso por doloroso que sea.

No se trata de envolverse en una “burbuja” que te aísle de todo lo que pueda hacerte daño. Tampoco volverse insensible, lo cual nos quitaría lo que de humano tenemos. Se trata de que, aun cuando no puedes borrar tu pasado, por hiriente que sea, te afecte lo justo e imprescindible.

El pasar de “robot”, donde no piensas en como te afectan las cosas que pasan a tu alrededor, donde actúas mas o menos como un reloj de precisión (como se espera de ti ), a convertirte en alguien a quien le afectan las cosas, a veces mas de lo que quisieras, siempre cuesta de aceptar. Aquello por lo que apenas te inmutabas, de pronto te afecta más de lo que quisieras.

Aunque la tendencia general es perder lo que de humano tenemos (nuestros sentimientos), no olvidemos que esto seguirá siendo lo que marcará la frontera entre la denominada “gente” y los que a pesar de lo que la mayoría opine, prefieren seguir siendo “personas”.

Esta opción a veces duele hasta lo más profundo de nuestro ser, pero ser sensible a nuestros sentimientos y los de los que nos rodean, nos hace únicos, diferentes a los miembros del reino animal, quienes tan solo se rigen por sus instintos. De nosotros depende ya, ¿que preferimos como motor de nuestras acciones…sentimientos o instintos?.

de Jose R.

SILENCIO

 

“Me pregunté que es el silencio. Silencio es el tibio aire que susurra tu mirada, que embriaga hasta el ultimo rincón de mi ser.

Mi ser…una compleja combinación de sinceridad, pasión, deseo y amor.

Amor por ti y para ti… bella dama que habitas en lo mas profundo de mis entrañas.

Entrañas que viven y suspiran por una mirada, por un suspiro, por un tierno beso, por un `te quiero´ de tus labios, que viven y suspiran por tu tibio aliento… todo eso y mucho mas, es tu hermoso silencio.

Quizá preguntes, bella dama, que habitas en lo más profundo de mis entrañas, como puedo esto por ti sentir.

Podría contarte qué provocó en mi tu dulce y sincera mirada. Podría contarte como mi corazón se detiene al escuchar tu tibio susurrar. Podría contarte como transformaste un frío robot, en un humano acogedor. Podría contarte…

¿Sabes? te diré… mejor te lo demostraré. Te demostraré como has inundado mi universo, mi sentir, mi pensar. Te demostraré, que doy mi vida entera por una caricia, por un beso… que me transporta al mas lejano silencio.

Silencio donde me siento fuerte, donde me siento amado, donde me siento… donde puedo vivir, sentir, suspirar… donde me puedo realizar…

Esto es para mi … el silencio.”

de Jose R.