“LOS SUEÑOS…SUEÑOS SON”

¿Realidad o ficción? Tenemos, a menudo, una percepción de las cosas demasiado distorsionada con respecto a la realidad. Tendemos a idealizar una situación, al grado que no vemos lo mas evidente y como dice el dicho, que se cumple de sobras en nosotros, “No hay mayor ciego que aquel que no quiere ver”. Pero como casi todo, llega el momento en que nos topamos con la cruda verdad y las cosas adquieren su tono claro de realidad.

No quiere decir que voluntariamente escojamos verlo así siempre, solo que la ilusión por que las cosas sean como soñamos nos hace ver de modo subjetivo la situación. Pero cuando las cosas no dependen exclusivamente de nosotros, la realidad exige que tomemos en cuenta que sienten o piensan los implicados, con los cuales hemos decidido compartir el día a día. Aun cuando ponen su mejor empeño por contribuir a que se haga realidad alguna de tus ilusiones e intenten compartirlas, no puedes exigirles que lo vean todo como tu. Y llegado el momento, no puedes exigir incondicionalmente su apoyo por que si. El bien común priva por encima de todo.

Ese bien común incluye renunciar a un sueño o a una ilusión que sentiste como tuya, pero el costo a pagar se convierte en inalcanzable. No sirve de nada insistir en salirte con la tuya si vas dejando “victimas” por el camino. No quiere decir que uno no “calculó” los gastos, sencillamente no tenemos en nuestro poder la decisión de los demás implicados. A veces ni siquiera tenemos el control total sobre nosotros mismos.

Quien insiste en cumplir sus sueños sin tomar en cuenta a quienes le rodean, quizá consiga su sueño, pero lo disfrutará solo él…en su soledad. Querer a los que te rodean implica velar por su bien, y eso a menudo implica a renunciar a tu propia elección. ¿Es eso malo? Como en todo, es necesario un equilibrio.

Renunciar no implica dejarse pisotear o humillar. Ni siquiera dejar a un lado quien eres. Solo supone renunciar a cosas que no son “mortales” de necesidad. Cada uno tiene su escala de valores y prioridades por propia elección (al menos así debería ser), por eso decidirá a que puede o no puede renunciar.
Casi siempre, tomar en cuenta a quienes te rodean en tu mas circulo intimo, supone recoger el respeto y amor de ellos, y eso no se paga con nada. O sea que a veces el precio a renunciar suele ser mas dulce que amargo.

Pero si solo piensas en ti y en hacer realidad todos y cada uno de tus deseos o sueños, no te esfuerces por buscar quien te acompañe, simplemente por que en tu mente no amas a nadie mas que a ti mismo.

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de Jose R.