“EL REGALO MAS GRANDE…”

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“Anoche, navegando por mis sueños, harto de una inmensa oscuridad, la cual teñía hasta lo mas dulce en triste amargura, descubrí a lo lejos un manto de luz infinita.

Un manto de luz infinita, coronado por un ser único, alguien difícil de definir en pocas palabras. Dejame pensar… ojos radiantes y limpios, dejando entrever, mas allá de lo que se ve a primera vista, limpieza y sencillez infinita.

Sencillez infinita, que igualmente dejaba contemplar su sonrisa, que junto a su mirada, acaricio mi alma. No sé definir porque, pero me invadió una paz difícil de explicar, sencillamente por que eso, o al menos así lo creía yo, solo ocurre en los sueños.

Siempre se ha dicho que los sueños, sueños son. Pero este parecía tan real… tan real que sentía el tacto dulce de sus manos acariciando mi rostro. Si, podía sentir su aliento tan real, sus ojos sobre mi, sus manos acariciando y dando vida a una sonrisa que demasiado tiempo atrás quedo muerta.

`Muerta´… esa era la palabra que definía hasta entonces mi existencia entera. Poco a poco, con su ayuda, mi alma… mi cuerpo… mi vida entera, empezaron a renacer de nuevo. Tan real el sueño era, que quise abrazarme a ella con el fin de no despertar nunca jamas.

Soñando, desee dormir eternamente… solo allí me sentía feliz y dichoso por primera vez. Solo allí mi vida tenia sentido. Solo allí era capaz de ser alguien.

Ella seguía acariciando mi alma con su sonrisa y su paz infinita. No se explicar ni como ni porque, pero en su abrazo colmado de ternura, nuestras dos almas se fundieron en una sola.

Ahora si… no quería despertar. De mi sueño muchas cosas podría contar, aun hoy al recordar se estremece mi alma entera. Aquella fue una fusión única de dos almas en una sola.

Demasiada felicidad para quien nunca supo de su existencia… entonces desperté… no quise abrir los ojos, aferrándome así a tan hermoso y único sueño.

Finalmente una lagrima, no sé definirla aun si de felicidad o tristeza infinita, asomó por mis agotados ojos. Me armé de valor y finalmente…  los abrí .

Allí estabas tú… igual que en mis sueños, tan real para ser cierto que dude si de verdad había despertado ya. Al fin y al cabo dicen que los sueños nunca se hacen realidad.

Pero, la verdad… tú has hecho realidad todos y cada uno de mis sueños. Gracias por haber escogido, a pesar de enormes desafíos, dejarme un espacio en tu inmenso corazón. Gracias por ser tú misma y ayudarme a seguir creciendo como persona. Gracias por transmitirme tanta paz con tu presencia.

Y como dice la canción… “El regalo más grande…ERES TÚ” ” .

Para  VIRTU

septiembre 2009

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de Jose R.