CARTA A UNA DESCONOCIDA

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Este articulo vio la luz en Febrero de 2007. Cuenta unos hechos que no hacia mucho habian sucedido y de los que tiempo me ha costado asimilar. Es curioso como despues de mas de dos años, casi está olvidada una época que dejo su huella en mi. Hoy soy alguien nuevo y puedo hablar con total normalidad de lo que ocurrio entonces. No pretendo martirizarme al volverlo a publicar…tan solo pasar pagina definitivamente.
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La relación entre dos personas, está llena de desafíos y sorpresas. Pero supongo que uno nunca está preparado, para ser traicionado, y ni mucho menos hablar con franqueza y sin rencor de ello. Hace unos días me decidí a escribir sobre ello. Sobre una etapa de mi vida, llena de oscuridad, y ahora en la distancia poder contar, que sentimientos me generó. La casualidad quiso que se perdiera el escrito. Pero siento la necesidad de que quede constancia de ello. Esta es la carta de un pobre hombre, que todo en su vida dio, por alguien que tan solo supo pagar con desprecio y demasiada inquina. Estas lineas son para un ser, que desapareció de mi vida, dejando demasiadas heridas abiertas, y nada, absolutamente nada bueno que recordar.

“Es difícil mirar en la distancia y ser objetivo… y más aun cuando sientes la necesidad de hablar de una parte de tu vida. Una parte que demasiado tiempo callé, que siempre consideré como mi dolor, solo mía.

Hablar de ti, no me resulta sencillo. No pretendo juzgarte, ni intentar encontrar la razón a muchos porqués, que a veces aun me cuestiono. Intento recordar algo bueno en tantos años, que no quede manchado con un toque de mentira e hipocresía. Y nada… no consigo, en casi veinte años, encontrar nada, ningún recuerdo feliz, tan solo oscuridad, una inmensa y triste oscuridad.

No signifiqué nada para ti, lo sé. Tú, orgullosa, me lo repetías a menudo, y otras tantas me lo demostrabas. Amarme, no entraba en tus cálculos. Tan solo fui un medio, para huir de una situación que te incomodaba. ¿Como pudo durar tanto? no sé.

Quien te conocía, probablemente solo en tu lado amable, afirmaba que solo me faltaba respirar por ti. Renuncié a casi todo… iluso de mi. Mataste cualquier cosa en mi, que percibieras que te robaba protagonismo. Cualquier cosa que me ilusionara, que me hiciera sonreír, te estorbaba. En un triste autómata me convertí.

Y todo… ¿por que? te amabas solo a ti. Solo importaban tus ideas y pensamientos. Creíste , y quizás aun lo crees , estar por encima del bien y del mal. Todo duró hasta que “abrí” los ojos y vi tu lado siniestro y oscuro. Entonces y solo entonces, entendí que debía dejarte atrás, me rebelé… no lo esperabas ¿verdad?.

Entonces empezó lo peor. Orquestaste una gran ilusión, una gran obra de teatro, de puro teatro, donde tú, eras la gran protagonista, sin que nada ni nadie te hiciera sombra, la que se hundía en la pena, la más inocente…

Pero, te salio mal . La verdad solo tiene un camino, y la mentira, las piernas muy cortas. El telón de tu gran obra, se cerró. Toda y cada una de tus mentiras, al descubierto quedaron. Todos y cada uno de los que te creyeron, defraudados terminaron.

Entonces empezó tu huida… huir … eso es , probablemente lo que mejor te define… una continua huida hacia , no sabes donde. En eso nos diferenciamos tú y yo…sé a donde voy y jamas huyo.

“Desconocida”… es el termino que mejor explica tu esencia. Nadie se explica, por qué actuaste así contra todo el que te hizo bien. Nadie entiende como alguien, a quien solo se le hizo bien , respondiera de manera tan poco sincera y manipuladora. En fin… yo siempre creí que el amor al amor responde. Pero en ti… me equivoqué. Quise ver en ti, algo que no eras.

El tiempo y Dios, ya te juzgaron. Todo se puso en el lugar donde debe estar. Hoy soy inmensamente feliz. Tengo mucho más, de lo que por ti sacrifiqué . Mucho más de lo que nunca soñé. Todo aquello, que decías no pertenecerme, hoy es parte de mi vida habitual.

Ya dejé de sentirme culpable, por un delito que jamás cometí. Mi inocencia, en su mayor parte, contigo murió. Al menos conocí tu lado oscuro, y aprendí a reconocer a quien, jugando con la inocencia y la buena fe de la gente, manipula de forma cruel.

Mi deuda contigo, ya se cerró. Nada, pues, te debo ya. Tampoco pienso en reclamarte más. Mi conciencia limpia está. Mi vida tiene, por fin, sentido… ¿puedes tú lo mismo decir?

Esto es ya una despedida. El tiempo ha sido juez y parte. Que te juzgue Dios. Cualquier sentimiento, ya sea de rabia o de rencor, por ti… murió ya. Adiós para siempre, cruel desconocida.”

de Jose R.

MI NIÑEZ

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Muchos añoramos nuestra niñez. Quizá nos despierta el niño que aun llevamos dentro. Cuando vemos la carita de un niño con su sonrisa y sus ojos llenos de sorpresa, nos evoca lo mejor de nuestro pasado. De niños difícilmente nos asaltan dudas sobre si llegaremos a fin de mes, si tendremos que lidiar con alguna inquietud que nos supera mas de lo que quisiéramos…y nuestros ojos cargados de desengaño.

La mayoría de nosotros recordamos nuestra infancia con una sonrisa amplia. A veces nos sonrojamos por alguna travesura que alguien, ahora que somos adultos, nos recuerda (de mi cuentan unas cuantas).

Pasamos la mayor parte de nuestra primera infancia descubriendo,explorando, abriendo nuestros ojitos al mundo mientras percibimos la mirada atenta de nuestros padres, a donde acudiremos al menor síntoma de que algo nos asuste. Vamos creciendo… y nos sentimos que ya somos mayores, que ya nosotros solos nos valemos para afrontar nuestros primeros retos.

Incluso con el pasar del tiempo, soñamos qué seremos de mayor o que será de nosotros de aquí a unos años (con 15 yo soñaba con el año 2000, sobre cuantos años tendría o lo que haría, que seria mi vida). Un deseo innato de hacerse adulto recorre nuestro ser. Nos invade la prisa por ser mayor, por tomar nuestras propias decisiones y entramos en la etapa mas difícil para todos…la adolescencia.

Entonces no somos ni niños ni adultos, queremos que nos traten como mayores y a ratos como infantes. Ignoramos consejos que nos ahorrarían muchos quebraderos de cabeza. Nosotros “ya sabemos”…si, sobre todo ser imprudentes.

Y llegando a la edad adulta nos damos de narices con la realidad y despreciamos el haber corrido tanto para entonces lamentarnos de no poder volver atrás. Entonces ya no hay mirada protectora a donde acudir. Quizás esté para escuchar nuestras penas, pero la realidad es que nuestras decisiones son nuestras. Los demás pueden asistir como espectadores, alegrarse de nuestros aciertos y sentir pena por nuestros sufrimientos. Pero somos nosotros los que acarreamos con las consecuencias.

Cada edad tiene su cosa y cada uno su velocidad de crecimiento. De adultos solo nos queda añorar nuestra niñez, donde las cosas eran tan sencillas…La Edad adulta tan solo trae el complicar hasta las cosas mas sencillas. Nos volvemos, en el mejor de los casos, personas responsables y honradas (aunque eso cada vez más brilla por su ausencia hoy, ya que no se considera practico). Dejemos a nuestros niños ser niños y pasemos tiempo con ellos. Eso es lo que recordaran cuando sean mayores, que estuvimos a su lado cuando les hizo falta. Eso es lo que recordamos nosotros ahora,   al crecer, de nuestros padres.

Hoy la gente solo considera importante tener cosas, pero rápidamente pierden su encanto, novedad y utilidad. Sin embargo las cosas mas importantes de esta vida no son cosas.
Y las pequeñas cosas que dan sentido a la vida son las que nos llenan de verdad, las que nos hacen sentir bien.

¿Cuando fue la ultima vez que miraste al cielo estrellado y te perdiste en su inmensidad? ¿ Cuando miraste al inmenso mar o contemplaste un maravilloso amanecer o anochecer? ¿Cuanto hace que te quedaste embelesado por la sonrisa de un niño y su mirada penetrante? Quizás alguien piense que son nimiedades pero no olvidemos que son algunas de las cosas que nos hacen sentir vivos, y nos permite apartar, por un momento, el sentimiento de que somos tan solo números o maquinas, en este estúpido sistema de cosas, para volver a hacernos sentir personas de nuevo.

de Jose R.

“EL REGALO MAS GRANDE…”

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“Anoche, navegando por mis sueños, harto de una inmensa oscuridad, la cual teñía hasta lo mas dulce en triste amargura, descubrí a lo lejos un manto de luz infinita.

Un manto de luz infinita, coronado por un ser único, alguien difícil de definir en pocas palabras. Dejame pensar… ojos radiantes y limpios, dejando entrever, mas allá de lo que se ve a primera vista, limpieza y sencillez infinita.

Sencillez infinita, que igualmente dejaba contemplar su sonrisa, que junto a su mirada, acaricio mi alma. No sé definir porque, pero me invadió una paz difícil de explicar, sencillamente por que eso, o al menos así lo creía yo, solo ocurre en los sueños.

Siempre se ha dicho que los sueños, sueños son. Pero este parecía tan real… tan real que sentía el tacto dulce de sus manos acariciando mi rostro. Si, podía sentir su aliento tan real, sus ojos sobre mi, sus manos acariciando y dando vida a una sonrisa que demasiado tiempo atrás quedo muerta.

`Muerta´… esa era la palabra que definía hasta entonces mi existencia entera. Poco a poco, con su ayuda, mi alma… mi cuerpo… mi vida entera, empezaron a renacer de nuevo. Tan real el sueño era, que quise abrazarme a ella con el fin de no despertar nunca jamas.

Soñando, desee dormir eternamente… solo allí me sentía feliz y dichoso por primera vez. Solo allí mi vida tenia sentido. Solo allí era capaz de ser alguien.

Ella seguía acariciando mi alma con su sonrisa y su paz infinita. No se explicar ni como ni porque, pero en su abrazo colmado de ternura, nuestras dos almas se fundieron en una sola.

Ahora si… no quería despertar. De mi sueño muchas cosas podría contar, aun hoy al recordar se estremece mi alma entera. Aquella fue una fusión única de dos almas en una sola.

Demasiada felicidad para quien nunca supo de su existencia… entonces desperté… no quise abrir los ojos, aferrándome así a tan hermoso y único sueño.

Finalmente una lagrima, no sé definirla aun si de felicidad o tristeza infinita, asomó por mis agotados ojos. Me armé de valor y finalmente…  los abrí .

Allí estabas tú… igual que en mis sueños, tan real para ser cierto que dude si de verdad había despertado ya. Al fin y al cabo dicen que los sueños nunca se hacen realidad.

Pero, la verdad… tú has hecho realidad todos y cada uno de mis sueños. Gracias por haber escogido, a pesar de enormes desafíos, dejarme un espacio en tu inmenso corazón. Gracias por ser tú misma y ayudarme a seguir creciendo como persona. Gracias por transmitirme tanta paz con tu presencia.

Y como dice la canción… “El regalo más grande…ERES TÚ” ” .

Para  VIRTU

septiembre 2009

de Jose R.