ALGO MAS QUE PALABRAS

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“Y me senté a esperarte…”  Esta frase tiene aparentemente poco o ningún sentido. Lo que la puede convertir en realmente especial es de la boca de donde han nacido dichas palabras. Y esta frase broto de los labios de alguien a quien quiero, y que expresó su deseo de verme una vez más cerca de él.

Hace tiempo ya, le definí como “el de la eterna sonrisa”. El tiempo sigue pasando…aun puedo disfrutar de su compañía y sigue sorprendiéndome con sus frases, la mayoría dichas sin pensar, pero que me impactan más de lo que nunca él llegara a saber.

De su niñez poco puedo contar. Recuerdo una única anécdota que cuenta con los ojos llenos de melancolía. En época de posguerra y para una familia pobre, no había para demasiados caprichos. Le regalaron un caballito de cartón. En aquel entonces seria como si a un niño de ahora le regalaran el último juguete electrónico, lo máximo soñado. Por la noche el caballito durmió en un patio a cielo descubierto y… si, llovió. Es fácil imaginar la desilusión de un niño de casa humilde, al levantarse con ilusión para jugar con su regalo soñado, pero con sus ojitos llenos de lágrimas, viendo como su sueño yacía hecho un montón de cartón mojado y estropeado.

Y de mi niñez a su amparo… podría contar muchas cosas. El nació en la época de los hombres no sienten, no sufren, no lloran, donde lo común era no demostrar sus sentimientos. Así fue su trato, sin dudar de su cariño, pero con pocas muestras expresivas.  Se desvivió por que no nos faltara de nada, esa era su manera de expresar lo que sentía por nosotros.

Sus manos fueron comienzo de muchos de mis juguetes mas queridos. Al igual que su nacimiento, yo vine a nacer en una familia humilde, por eso no había para grandes caprichos, pero su destreza me hizo sentir que no faltaba de nada, mas allá de lo que nunca él podrá imaginar. Contribuyó a que fuera un niño feliz.

Todos, entre los que me incluyo, hemos criticado ácidamente a nuestro padre, pero al hacernos mayores nos damos cuenta de que su mayor “error” fue querernos como nadie más lo hizo.

En su ocaso nos volvemos mas sensibles a sus necesidades, y esa coraza que todo adolescente tiene hacia sus padres, cae hecha añicos y cambia por el cariño y amor que nunca debió ensombrecerse ni ignorarse. Que pena que nos demos cuenta, en algunos casos demasiado tarde, que nos quisieron como a su propia vida, lo que ciertamente no lo expresaron, concediéndonos todos nuestros caprichos, si no dándonos lo más valioso que tenían… su amor.

La pena es que sea ahora en mi etapa adulta cuando te he conocido tal como eres… cuanto tiempo perdido. Es posible que nunca haya sido excesivamente cariñoso contigo. Créeme, me arrepiento de no haberte dado mas tiempo, aunque bien sabes que en una etapa muy oscura de mi vida, apenas tuve tiempo para sobrevivir, pero sé que tu… estuviste allí a mi lado, con pocas y escasas palabras  pero dándome lo que mas falta me hacia… tu presencia y apoyo. Gracias por todo, por enseñarme que tan solo lo que se ve a primera vista no define quien es cada uno, por dejarme conocerte un poco mas de lo que guardabas en tu interior y hacerme olvidar la imagen escasa que durante un momento bastante entupido, tuve de ti. Tan solo te pido, aunque sé que no esta en tus manos, que me acompañes un tiempo mas, que me sigas iluminando con tus frases ingeniosas y tu sincera sonrisa, escasa de malicia alguna, en esta vida demasiado complicada a veces y que tú has conseguido que parezca tan sencilla. Y desde luego no me avergüenzo de gritar bien alto y claro que… te quiero.

A ti, padre.

de Jose R.

¿AUN TE PREGUNTAS CUANTO TE QUIERO?

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A menudo, cuando uno se va haciendo mayor, se vuelve más perceptivo con las cosas. Te da por pensar en como has llegado a donde estás y que te deparara el futuro. Y finalmente, no puedes evitar pensar en quien ha contribuido más en llegar a donde estás…y si, aparece en tu mente la imagen de quien tanto tienes que agradecerle…tu madre.

Quizás no las valoramos, hasta que nos hacemos mayores. Todos, aunque siempre hay excepciones, queremos a nuestra madre. es muy posible que nos hayamos pasado parte de nuestra vida criticando su manera de hacer las cosas, pero sorprendidos descubrimos que nosotros al crecer nos parecemos a ellas bastante mas de lo que pensábamos.

En mi caso… su infancia corrió por los parajes de un pequeño pueblo de la provincia de Soria… (Allí el tiempo se detiene, preso de una paz infinita). En el seno de una familia numerosa creciste, tú y tus siete hermanas. Época de posguerra, donde el instinto te permitió sobrevivir como bien pudiste. A tus dieciséis añitos, apenas despertando de tu niñez, a una pequeña ciudad de la provincia de Barcelona, viniste a parar… allí conociste al que seria tu compañero de por vida. Fruto de esa unión, dos hijos, de los cuales soy yo uno.

No creo que pudiera haber tenido mejor madre que tú. La edad me hace ver que si en alguna ocasión me queje, fue mas fruto de la revolución de mis hormonas en mi adolescencia, o un momentáneo arrebato de estupidez, que por que hubiera motivo alguno.

Recuerdo mi infancia como muy feliz y si alguna vez me sentí triste, fue mucho después…pero no fuiste tú la culpable. Nuestros paseos, excursiones y juegos como familia, hasta bien mayores, donde tu protección se percibía. ¿Recuerdas en mi niñez cuando apenas con mis primeros pasos subía a tu cama y con mi vocecita te pedía algo? si…”explícame historias de cuando eras pequeñita”. Con paciencia vez tras vez, las explicabas, para mi deleite y diversión. Añoro mi inocencia de aquel entonces. Supiste contribuir a crear nuestro hermoso hogar de paz, sin mucho de lo económico, pero inmensamente feliz. ¿Será por eso que valoro más otras cosas antes que lo material? seguro que si.

Me diste más que la vida…me diste un camino con sentido, principios que no marchitan con el tiempo, pero sobretodo contribuiste a un hogar protector que muchos hubieran querido tener.

Sé que a veces piensas, que no te quiero lo suficiente, que no soy excesivamente cariñoso contigo…al hacerte mayor quizás te sientas más necesitada de ello. Sabes que siempre pensé que el amor no es más grande en función de cuantos besos o caricias te dé… piensa que solo escribo sobre lo que afectan mis sentimientos, y desde lo mas profundo de mi alma brotan estas palabras.

Crecí a tu amparo y mucho de lo que soy, y lo admito orgulloso, viene de tu gran ejemplo. Callada, discreta y siempre procurando pasar desapercibida… siempre una persona entera, respetada y una institución, junto a tu hermana a la que quiero como mi segunda madre. Siempre has estado a mi lado, parca en palabras de apoyo, pero ahora en la distancia pesan más tus hechos que tus silencios. Siempre estuviste a mi lado. De esa manera creciste tú y así crecí yo, valorando más los hechos que las palabras o caricias. Con los años voy encontrando el equilibrio que también ahora tú tienes. Quizás en un tiempo parecimos fríos…pero nada que ver con lo que somos tú y yo. Solo nos conocen de verdad quienes nos aprecian y nos quieren…los demás…ellos sabrán, aunque, francamente, me importa poco.

Supongo que el ser padre ahora al lado de una gran madre, hace que tu ejemplo, me de el equilibrio para cumplir con ésta difícil empresa…ser padre.

Podría recordar y escribir sobre infinitas ocasiones, en las que gracias a tu apoyo pude sobrevivir, sé que sabes de lo que hablo. Gracias por estar allí, por batallar con un niño muy difícil, por no rendirte cuando nadie creía en hacer de mi alguien. Ahora soy lo que soy, y tú tienes gran parte de responsabilidad. A ti vayan mil gracias. Y si…aunque sigas pensando que no todo lo que tú quisieras…te quiero.

A ti, madre

de Jose R.