TACONES OCULTOS

tacones
Este es un relato que escribí hace tiempo por un buen motivo… ayudar a alguien muy importante para mi. Espero que no os resulte aburrido, yo me lo pase bien escribiéndolo. Gracias de antemano por tomaros la molestia de leerlo.

 

“Era un día como cualquier otro, nada lo hacía diferente. Un ruido me asustó. Era en la propia puerta de mi casa. Me acerqué sin hacer ruido y vi una hoja de papel en el suelo. Alguien la puso debajo de la puerta. Su mensaje, decía:

“Huye por tu vida…no descansará hasta verte muerta. No pierdas tiempo, te lleva ventaja, conoce todo lo que necesita de ti. Nunca deja huella en sus víctimas. Jamás falla”.
Anónimo

Siempre tuve una vida tranquila. Nunca me metí en problemas. ¿Quién deseaba mi muerte? ¿Quién era ese tal “Anónimo” que me advertía del peligro que corría? Pero lo más importante… ¿Cuan real era esa amenaza?

Todo en mi cabeza daba vueltas. No sabía en qué pensar. Todo era tan poco claro…Las cosas iban a ser muy diferentes a partir de entonces. Sonó un golpe en la puerta, demasiado fuerte como para no sobresaltar mi asustado corazón.

Miré por la mirilla. No vi a nadie. Un silencio llenaba todo a mí alrededor. Valiente, abrí la puerta. Para mi sorpresa, en la puerta había otra hoja de papel sujetada por un zapato con tacón de aguja. “Otra nota”- pensé. Esta me asustó de verdad.

“Vigilo tus pasos. Da igual que huyas, te encontraré a donde vayas y acabaré contigo. No es nada personal. Tan solo eres trabajo”.
Tacón mortal

     Ahí sí que me asuste de verdad. No parecía tener escapatoria. ¿En quién podía confiar? ¿A quién acudiría en busca de ayuda? ¿Quién seria “Tacón mortal”? Y ya que como él o ella decía que yo era “su trabajo”… ¿Quién me odiaba tanto como para verme muerta?

      Llamé a mi mejor amiga. Seguro que ella me ayudaría. Siempre estuvo a mi lado cuando la necesité. Nadie contestó. Volví a llamar. Esta vez sonó como que descolgaba.
-¿Júlia?
    Solo oía una respiración al otro lado del teléfono.

-¿Júlia? ¿Estás ahí? No estoy para bromas, contéstame. Tengo un problema muy grave.

     Pero la voz que oí, no era de Julia. Era algo extraña.

-Tu amiga Júlia ya no puede ayudarte. Nadie puede ayudarte ya. No importa a quien acudas por ayuda. Sigo tus pasos y acabaré con todo aquel que se interponga en mi camino…Tu amiga Júlia descansa en paz.

     Colgué tras oír una risa que me puso los pelos de punta. Me entraron ganas de llorar de impotencia. Todo indicaba que la cosa no tendría un buen final. Daba igual que “Tacón mortal” conociera mis pasos, no pensaba rendirme. Hui a toda prisa. Pensé en como mi vida era tan mecánica. Era tan fácil conocer mis costumbres…siempre los mismos horarios, siempre las mismas calles para ir a los mismos lugares.

No le iba a poner las cosas fáciles. Es posible que acabara con mi vida pero no tan sencillamente como él o ella creía. Antes de desaparecer, me corte el pelo, disfrace mi rostro. “Ni yo me reconozco”- pensé.
Me escondí durante una semana. Salí a la calle, segura de mi disfraz. No dije a nadie nada sobre mí. Era como si hubiera desaparecido.

     Me paré en un quiosco de prensa. Unos titulares llamaron mi atención.
“Hoy se cumple una semana del brutal y extraño asesinato de Júlia Rodríguez, quien apareció muerta en su casa con un tacón de aguja clavado en su frente. No se conoce al asesino. Apareció una nota al lado del cadáver que decía: “Te cruzaste en mi camino. No es nada personal. Firmado: Tacón Mortal.”

     El periódico relataba otras noticias relacionadas con anteriores asesinatos sin resolver con una cosa en común. Todos tenían el mismo protagonista… sí, “Tacón mortal”. Ni una huella que pudiera identificar al asesino, ningún fallo, nada que ayudara a descubrirlo. Tan solo la misma tarjeta de visita… un tacón de aguja con veneno, clavado en la frente de sus víctimas.

        Mi miedo aumentó sin límites. Tanto que casi se me paró el corazón al sonar mi teléfono. Miré la pantalla, “llamada oculta”. ¿Quién sería? ¿Sería mi asesino para recordarme que no se había olvidado de mí? Me armé de valor y contesté.

-No me conoces. Solo quiero ayudarte. No hables. Pueden estar escuchándote. Yo soy… Anónimo. Yo te escribí la nota avisándote del peligro. Quiero verte. No tienes nada que temer. Yo puedo ayudarte a escapar de tu peor pesadilla… “Tacón mortal”. No repitas la dirección que te daré ni la hora. Tan solo memorízala. Tu vida depende de ello. -Después de eso, colgó.

      Tenía muchas dudas. ¿Sería una trampa? ¿Quién era el tal Anónimo? ¿Qué le movía a ayudarme? Nada tenía que perder. Tenía las horas contadas. Decidí arriesgarme y acudir a la cita.

      Era la hora indicada y el lugar. Mire a mí alrededor. Detrás de mi oí una voz.

“Soy Anónimo. Sígueme hasta el parque y donde veas dos bancos juntos, siéntate en el de delante, yo lo haré en el de detrás. Por tu bien, no debes ver mi cara. Tengo todas las respuestas que necesitas.”

    Solo vi su espalda. Le seguí casi sin mirar a mí alrededor. Me sentía algo más tranquila. Pronto iba a conocer las respuestas a mis preguntas.

      Me senté de la manera que él me dijo. Él hizo lo mismo. Yo no sabía cómo empezar.

-Sé que estas asustada. Puedo ayudarte. Conozco su manera de actuar y como evitar que acabe contigo
-¿Por qué me ayudas? ¿Por qué quiere matarme? Yo no he hecho daño a nadie. Estoy desesperada…

No acertaba a preguntar nada más. La lengua era como si se hubiera dormido o mi cerebro hubiera entrado en coma. El miedo me paralizaba. El parque estaba vacío, nadie más parecía cruzarlo. Anónimo continuó.

-Yo tenía una vida feliz. Mi mujer me quería con locura. No podía pedir nada más. Hasta que un día, al llegar del trabajo, encontré la casa demasiado silenciosa. No se oía música, ni siquiera sus risas. La encontré sentada en el sillón y al ponerme en frente, me quede sin palabras. Allí estaba su cuerpo frío. Estaba muerta y si…con un tacón de aguja clavado en su frente. Y al lado una nota que decía:
“No es nada personal. Tan solo un trabajo. Firmado: Tacón mortal”

       Desde entonces solo respiro para descubrir al asesino. Llevo años detrás de él. Conozco sus métodos. Supe que mi mujer se cruzó accidentalmente en su camino al ayudar a una de sus muchas víctimas.
Pero lo más importante es que lo conozco tan bien que sé porque te persigue. Sé incluso quien puede haberle contratado. Ha de ser alguien muy cercano a ti. Alguien de quien jamás sospecharías. Te ayudaré a descubrirlo. Todo irá bien. -Aquello me tranquilizó bastante. Por fin sabía algo de todo lo que estaba sucediendo a mí alrededor, de todo aquello que no tenía ningún sentido. Me atreví a preguntarle:
-¿Qué vas a hacer para ayudarme?

      No hubo respuesta. Volví a hacerle la pregunta. Hubo un silencio extraño. Sé que no debí hacerlo pero me di la vuelta. Vi de nuevo su espalda. Me levanté. Estaba inmóvil. Me puse delante de él.

Estaba muerto. Si…un tacón de aguja clavado en su frente y una nota que decía: “No debió ayudarte. No me he olvidado de ti. Siempre termino mis trabajos”. Firmado: Tacón mortal.

No había nadie más en el parque. Yo sola al lado del cadáver de quien quiso ayudarme. Huí, corrí con todas mis fuerzas, dejando atrás cualquier esperanza. Me sentía como una condenada a la espera de su final.

     Me sentía tan sola… Mi madre murió hace años ya. Con mi padre la relación se volvió tan difícil hasta que decidí irme del que fue mi hogar, aún me pregunto qué pasó para que desapareciera aquel padre tan cariñoso y mi consuelo durante la perdida de mi madre, y apareciera un ser desconocido que tan solo me transmitía odio y desprecio.

     En medio de mis pensamientos, sonó el teléfono. Era mi Padre. ¿Cuánto tiempo hacia que no hablábamos? Ya ni me acuerdo.

-Necesito verte. Necesito hablar contigo. No te mereces que haya sido tan duro contigo. Tú no tienes la culpa. Tú no tienes la culpa de nada. Necesito contarte… Ven a casa, por favor.

Aquella llamada y el sentimiento que me transmitió me dejó descolocada. Volvía a ser la voz de aquel padre cariñoso al que tanto quería. Supongo que decidí enterrar el pasado y me dirigí a la que había sido mi casa. Llegué y él me abrió la puerta.

     Tan solo me abrazó llorando, diciéndome cuanto sentía haberme tratado mal. Que debía contarme algo. Que sentía remordimientos y que ya no podía aguantar más.

    Me quedé de piedra. No encajaba tantas disculpas juntas. Me hizo sentarme y me hizo un café. Aquel café que tanto añoraba me volvió a épocas en las que éramos una familia feliz.

-Yo también he de contarte algo. Estoy desesperada y no sé por dónde empezar”…

      No me dejó seguir. Con lagrimas en los ojos, continuo él.

-Yo siempre te he querido. Has sido la luz de esta casa. Tu madre y yo te queríamos tanto…
  Poco después de su muerte, al recoger sus cosas, encontré una carta que me llenó de odio y rencor. En ella, no hace falta entrar en detalles, supe que me había sido infiel con mi mejor amigo. De esa relación, naciste tú. Creí morir.

       Todo mi mundo se vino encima. Odie todo mi pasado junto a ella. Todo lo que tenía que ver con ella lo arranqué de mi corazón, incluso lo que más quería…tú.

       Empecé a odiarte tanto. Ahora sé que tú no tenías la culpa. Tanto que quise vengarme de ella en ti. Quise hacerte sufrir todo lo que me hubiera gustado hacerle a ella. Quise tu muerte.

    Accidentalmente cayó en mis manos un teléfono donde daban solución a este tipo de problemas. Solo debía pagar una cantidad de dinero y ni siquiera tendría que manchar mis manos. Me garantizó que no habría fallos.

       Pero con el paso de los días, entré en razón y me di cuenta de mi locura. Intenté romper el acuerdo. Intenté que siguieras con tu vida pero todo fue imposible.

      Un día encontré un sobre con una nota en su interior. Que decía: “Nunca rompo un acuerdo ni devuelvo el dinero. Se hará tal como acordamos y en la fecha indicada. No me interesan sus remordimientos. Haberlo pensado antes.” Firmado: Tacón mortal.-

      Anónimo tenía razón. Era alguien de mi entorno más cercano quien contrató al asesino. Mi propio padre. Pero no podía odiarle al verle tan arrepentido. Ahora, al menos sabia el porqué de muchas cosas. Su odio repentino, el por qué de un asesino buscando arrancarme la vida… Empezaba a ver un poco de luz y ahora al menos había recuperado a mí querido Padre.

-¿Quieres mas café?

    Levantándose, se fue hacia la cocina. Mientras, en mis pensamientos, empezaba a recordar nuestra vida feliz como familia, sonriendo al recordar anécdotas de un tiempo en que me sentía muy feliz…

    La casa no era muy grande, por eso me sorprendió su tardanza. De nuevo oí un silencio extraño como el que percibí en el parque justo antes del asesinato de Anónimo, aquella buena persona que quiso ayudarme. Me invadió un temor inconsolable y con precaución me levante y me dirigí hacia la cocina.

     Mi miedo era normal. Allí estaba en el suelo el cuerpo sin vida de mi padre. No hace falta decir que llevaba el sello de “Tacón mortal” en su frente…si, un tacón de aguja clavado y una nota que decía:
“Pobre iluso, pensó que podía interponerse en el camino que me lleva a tu final. Cometió el error de intentar ayudarte. Ya te queda muy poco tiempo. Ten por seguro que hoy terminaré con tu vida”.
Firmado: Tacón mortal.

    Salí corriendo, casi sin aliento y sin mirar atrás, con la sensación de que poca vida me quedaba ya. Fui casi sin darme cuenta hacia mi casa. Una vez allí, cerré con fuerza la puerta, las ventanas, las persianas, la luz…necesitaba esconderme y como única compañía una pequeña vela, que me iba a iluminar en los últimos instantes de mi vida. Cerré los ojos esperando mi triste final.

     Pasaron minutos, después algunas horas. Mi corazón continuaba acelerado y al fin abrí los ojos. En medio de la poca luz que daba la pequeña vela, noté una sombra sentada frente a mí. Sus ojos eran de mirada fría. Sentado en una silla y sujetando con sus manos un objeto, que la poca luz me dejo identificar…un tacón de aguja.

     No tuve que pensar demasiado quien era y a que venía. Ni me paré a pensar como había entrado allí, en mi casa, con todo cerrado. Mi final estaba cerca.

     El miedo me paralizó y me convertí en un juguete en sus manos. Me alzó y me sentó en una silla.

          -No es necesario que te diga quién soy y a que he venido. Te lo dije. Siempre cumplo mis contratos y elimino los obstáculos que surgen en mi camino. No es nada personal. Eres tan solo trabajo.

Alzando su mano con la que sujetaba su arma preferida, se dispuso a terminar con mi vida. Vi como se acercaba a gran velocidad y fuerza el tacón de aguja que se iba a clavar en mi frente. Entonces…

    Desperté de pronto. Con un sudor frío miré a mi alrededor. Era una mañana como cualquier otra. Todo había sido un sueño y respire aliviada.

      “Cuanta imaginación en mis sueños…” pensé.

    Decidí quedarme algo más en la cama. En pleno invierno y bajo las mantas, era donde más me apetecía estar. De pronto oí un ruido en la puerta que me sobresaltó. Me levante curiosa y mire por la mirilla. No vi nada, pero en el suelo…una nota. Cuando iba a empezar a leerla, se oyó un golpe brusco y fuerte en la puerta.

    Empecé a sentir miedo. Empecé a recordar mi sueño y sentí que se me helaba la sangre. Me armé de valor, me vestí y abrí la puerta. Creí morir… un zapato de tacón de aguja clavado en mi puerta, sujetando una nota, que decía:
     “Vigilo tus pasos…”

de Jose R.

¿QUIEN ERES?

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    ¿Quién eres? es posible que nunca te hayas hecho esta pregunta. Gran parte de nuestra vida, nos la pasamos, casi sin darnos cuenta, intentando crear una imagen hacia los demás. Es posible que sea la que queremos que los demás vean…pero es muy posible que no describa en su totalidad quienes somos e inconscientemente, escondamos cosas, que no nos engañemos, no hace que nos sintamos orgullosos de ser como somos.
     Siempre se ha asociado el hielo a ser una persona fría e insensible…pero es posible que no siempre sea de carácter negativo ser como el hielo. El hielo es fuerte y duro, difícil de mantenerse ante el calor, pero guardado en circunstancias propicias, siempre permanece.
¿Que tendrá que ver el hielo con nosotros? nadie está exento de las inquietudes o problemas, ni puede impedir que las cosas o personas alrededor, afecten nuestro modo de verlas. Pero… ¿afectan excesivamente nuestra manera de ser? tal como el hielo en las circunstancias adecuadas mantiene su esencia, mantenernos fieles a nuestros principios, nuestra fe y nuestra manera de ser, hace que conservemos siempre lo que somos. Dejarnos llevar o influir por lo que la mayoría piensa o cree, hace que, tal como el hielo ante el calor, perdamos lo más valioso que tenemos…nosotros mismos. Pasamos a ser una simple marioneta en manos de una opinión mayoritaria y común. Dejamos de ser persona para convertirnos en simple gente.
     Es verdad que lo más cómodo es dejarse llevar…pero la verdadera razón de nuestra existencia se difumina o se deshace tal como el hielo. Ya no somos nadie, somos tan solo un numero mas en este mundo frío y sin sentimientos, en el que tan solo importa el ahora, dejándose manejar por los instintos a cualquier precio.
     ¿Quién eres? ¿Qué dice de ti lo que te rodea? puede que intentes vender a los demás una imagen de ti un tanto perfecta, pero lo cierto es que lo que hay a tu alrededor habla por ti. ¿Quiénes son tus amigos? ¿Cuál es tu entorno donde se te percibe a gusto? puedes inundar la mente de los demás con hermosas palabras sobre quién eres… pero la respuesta a estas preguntas te deja por lo que eres de verdad… no por lo que tú deseas que la gente vea en ti.
      El primer paso…ser crítico con uno mismo, lo que no quiere decir auto-humillarse, ni hacernos creer que no tenemos valor alguno o que todo lo hacemos mal.
      El segundo paso…ser sincero ante todo, lo que no quiere decir que tenemos libertad absoluta de decir las cosas como nos plazca sin medir como lo decimos.
      El tercer paso…mostrarnos ante los demás tal cual somos, sin avergonzarnos de quien somos ni lo que somos. Al fin y al cabo los demás ya saben quiénes somos, al menos los que verdaderamente quieren conocernos. Los que no…ellos se lo pierden. Pero nunca sacrifiquemos nada para ser aceptados por gente a la que no le importamos lo mas mínimo.
      Es muy posible que intentar permanecer fríos y duros como el hielo e inalterables, hará que seamos objeto de dura crítica…e incluso odio o indiferencia. Pero ser fieles a nosotros mismos vale más que un instante de aprobación de quienes no la necesitamos.
      ¿Quién eres? no te escondas, nadie es perfecto ni tiene todas las cualidades precisas…sé persona ante todo. La gente no sabrá valorarte pero las personas como tú, buscaran tu compañía sin pretender juzgarte y te aceptaran tal como eres. Ni siquiera tendrás que hacer el esfuerzo de explicar como eres. Será tan evidente…ellos lo verán.

de Jose R.

¿DUELE EL AMOR?

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    ¿Duele el amor? nada parece tan extraño como el sentimiento que arranca desde lo más profundo de tu ser y, cual ácido, va corroyéndote hasta lo más oscuro e interno de tu alma, dejando profunda huella allá por donde pasa. Jamás te deja indiferente.

     Puede ser lo más hermoso que puedas imaginar. Flotas como una pluma llevada por la más suave brisa… aquella brisa, que tímidamente, te envuelve rodeándote como con un cálido abrazo… pero también puede ser lo más inconsolable, aun cuando sabes que no durará el silencio que te traspasa, dejándote una sensación de vacío, de no entender nada.

     Puedes llorar de alegría… pero también de tristeza. Puedes reír de felicidad o también ocultar con una tímida sonrisa dibujada en tu boca, que se apoderó de ti una tristeza infinita. Entonces, y solo entonces, te preguntas que sería tu vida sin ese sentimiento. te das cuenta que a pesar de vivir en una montaña rusa figurativa , con subidas y bajadas , tarde o temprano todo volverá a la tranquilidad acostumbrada , donde todo tiene un porqué, donde uno percibe ese remanso de paz… solo ahí uno se siente capaz de cualquier hermosa locura.

    ¿Duele el amor? a veces. ¿Cómo definir este sentimiento? sencillamente, es una extraña combinación de risas-llantos y alegrías-penas, claridad-oscuridad y múltiples tipos de sonrisas. Podría decir más cosas pero al final cada uno vivirá el que a su alcance esté. Quizá no sea posible vivirlo como te gustaría… probablemente eso es lo que lo hace tan especial.

     Soñar con el amor perfecto, de felicidad absoluta las 24 horas del día… no te engañes, no existe. el verdadero amor tiene de todo… momentos buenos y otros no tan buenos, nunca existe la perfección , ni la palabra exacta que decir siempre, ni… tantas cosas…

     Disfruta y vive con intensidad los buenos momentos, los demás serán pasajeros. por eso , si has encontrado a alguien único con quien compartir éste hermoso sentimiento , como me ha sucedido a mi… aun cuando a veces el amor duela… tan solo recuerda que el amor verdadero vencerá cualquier obstáculo y te hará ver que las cosas no siempre se hacen a tu manera , ni salen como tú creías. ¿Sabes por qué? porque ves mas allá de lo que a primera vista aparece…porque sabes, en el fondo , que este sentimiento tan único…es sencillamente eterno.

 

de Jose R.

¿MEZCLARÁS AGUA Y ACEITE?

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        A menudo la vida nos depara sorpresas, o quizás las consideremos como tales, cuando simplemente son cosas que vemos a diario sin percatarnos de ellas. Cierto es el dicho que no hay mayor ciego que aquel que no desea ver lo evidente.

        Uno pretende no ver situaciones que nos hacen daño presente o futuro, justificándolas constantemente, cuando en nuestro fuero interno nos mina más de lo que queremos aceptar.

        A veces se dice que el agua y el aceite jamás se pueden mezclar, aun cuando lo intentemos por todos los medios. Incluso nos codeamos con personas, que muy a nuestro pesar, nos atraen como un imán, cual hierro. Solo que nos damos cuenta que no…que aceite y agua jamás se mezclan, que si uno quiere seguir estrechando lazos, tendrá que estar dispuesto a recorrer un camino que le lleva a renunciar a demasiadas cosas valiosas y reales, tan solo por un espejismo, que nunca alcanzarás y que te dejará vacio.

        Ser diferente no es lo más popular hoy. Parece que no se puede tener criterio propio. Y aun cuando uno está convencido de lo que piensa o cree, estrechar lazos con quien acepta el criterio de la mayoría como propio, acaba haciéndote dudar de todo lo que consideras inalterable.

         Si a esta lucha se añade que quizás no estés en tu mejor etapa en la vida, puedes ser presa fácil y acabar abandonando aquello que con orgullo te marca como diferente.

         A veces uno se encuentra batallando con diversas luchas a la vez, con muros que se van alzando cada vez más altos, sin que nada puedas hacer por evitarlo. Incluso llegas a pensar que estas de mas en algunos entornos… al menos esos sentimientos son pasajeros, pero no dejan de hacerte daño. Y cuando uno lleva demasiadas batallas a sus espaldas, cada vez cuesta más recuperarse de ciertas heridas.

       ¿Rendirse? No soluciona nada. ¿Aguantar? Depende que precio estés dispuesto a pagar. ¿Hacer cambios? las opciones suelen ser peores.

        Solo queda seguir luchando por lo que uno cree y tener la firme convicción de que, no importa cuán alto sea el muro que te separa de lo que más amas, aguantaras y esperaras a que algún día se desmorone y una sonrisa de corazón, acaricie tu alma. Mientras… toca cuidar tus defensas para que nunca olvides que no, que agua y aceite jamás se mezclan.

de Jose R.

LA LUCHA MAS AMARGA

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     Pocas cosas te dejan la sensación de vacío como cuando crees que algo, que considerabas único y solido, se desvanece entre tus dedos sin poder hacer nada por evitarlo. De nada sirve reprocharte lo que pudiste o debiste hacer. ¿Se terminó tu tiempo?

       Volver a ilusionarte se convierte en algo poco más que quimérico, sencillamente porque perdiste las ganas de luchar…luchar por lo que ya no está. O al menos eso es lo que crees por momentos.

      Estas convencido de que todo lo que te hacia sonreír…se esfumó. Solo te queda recuerdos de risas de felicidad, que con solo recordar, te hieren en lo más profundo de tu alma. Miradas de complicidad que te hacían ser parte de… Ya todo da igual, la soledad tan temida, volvió a visitarte. Y te sientes como si todo fuera a terminar.

     Sentirse solo, es probablemente, algo para lo que no estamos preparados pero insistir en estar acompañados, estando dispuestos a pagar cualquier precio, es garantía de futuro fracaso.

     Cuando renaces de tus cenizas, después de una dura batalla, quieres creer que todo será diferente, que lo que la vida te negó, hoy te lo regala. Pero la verdad es que parece que uno está condenado a caer y levantarse, que los sueños nunca se hacen realidad. Somos nosotros los que insistimos en hacer realidad nuestros sueños, mientras la realidad nunca depende de cómo nosotros sentimos o vemos las cosas…está la manera de ver o sentir de los demás, la cual queremos pensar que es idéntica a la nuestra, lo que raras veces sucede, por no decir ninguna.

     Todos tenemos derecho a tener un día gris, aunque al final uno sigue creyendo que acabará saliendo el sol. El problema está cuando la persona a la que mas quieres, y no por voluntad propia, está atrapada en un perpetuo día gris, en el que tu, poco puedes hacer, ni tan solo estar cerca. Tan solo esperar… esperar…esperar. Y lo más complicado es aceptar que el sol no saldrá por más que tú lo desees. El tiempo dirá.

     Mientras, seguir soñando en compartir un bello amanecer, es el único aliciente que queda. Seguir luchando sin jamás rendirse, sacar fuerzas de flaqueza y luchar…luchar…luchar. Porque sin lucha de nada sirve la vida, sin lucha se convierten en inútiles las lágrimas derramadas, sin lucha, fe y esperanza…no somos nada.

de Jose R.

“SIN ALIENTO”

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“Ahogué mi alma en un suspiro

Mientras…el mundo giraba y giraba

Mi ser pensó en mi corazón herido

Pero tú cuán lejos estabas.

 

Siempre pensé que amar lo era todo

La realidad es que el corazón no piensa

Y sentir, a veces, te sumerge en el más profundo lodo

Entonces…luchar es lo único que devuelve la vida.

 

Cuan cerca estás y cuán lejos te siento

Las palabras hieren pero los silencios matan

En realidad, me cuesta ordenar mi pensamiento

Aunque a pesar de todo, sigo teniendo claro lo que por ti siento”

de Jose R.

“AMADA” COZ

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   “La felicidad es el espacio de tiempo que hay entre las coces que te va dando la vida”

 

 

     El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (RAE), define coz, como “Sacudida violenta que hacen las bestias con alguna de las patas”.

        Aunque es un comportamiento propio de animales de cuatro patas, a menudo se asocia a la reacción del ser humano, como respuesta verbal, a cuanto oye y no es de su gusto, al grado de provocar una escalada de mal humor (por decirlo finamente) en su interior.

        También la asociamos a los duros golpes que la vida va dando, de los cuales, demasiado a menudo, son fruto de nuestras malas decisiones del pasado, que vienen a pasarnos factura en el presente. Otros golpes son producto del suceso imprevisto, que nunca del destino, por que el “destino”, que algunos usan para justificar las cosas, se lo hace cada uno con su actuar diario. Pero tanto de unos como de otros, no está nuestro alcance evitarlos. Como mucho podemos intentar, a veces sin demasiado éxito, minimizar los daños recibidos.

        Lo difícil es, cuando uno se encuentra cara a cara con ellos, aceptar que no hay posibilidad de controlarlos…y después, vivir con ello.

       Luchar contra lo imposible nos genera daño emocional y en muchos casos, físico. ¿Pero qué hacer? Por un lado podemos intentar enfrentarnos a ello, sin éxito. Sencillamente porque no solo depende de nosotros. Hay demasiadas cosas envueltas y que escapan a nuestro control. Otra opción es responder con las mismas armas, “fuego con fuego”, pero eso solo nos hundirá más en nuestro dolor. También podemos mantenernos pasivos frente a los golpes y seguir recibiendo mientras el cuerpo y la mente aguante. Pero esta última opción nos va matando poco a poco en nuestro interior, hasta que dejamos de existir como personas y pasamos a ser un ser mas de los que ya se cansaron de ser alguien.

       Las cosas son como son, y lo único que nosotros podemos hacer, es decidir qué actitud vamos a tener frente a ellas. Para esto, hay que tener en cuenta que la mejor actitud, no se consigue de la noche a la mañana. Requiere tiempo. Pero mientras estamos ocupados en ese hacer, al menos no nos rendiremos. Algo que nunca debemos dejar es que nos impidan ser personas. Esto no significa que solo existe nuestra opinión o nuestros sentimientos (lo que nos convertiría en seres egoístas, para los cuales nada importa más que ellos mismos), porque eso solo nos lleva a acabar quedándonos solos.

      La vida nunca ha sido fácil. Lo valioso nunca ha sido fácil. Si alguien nos promete la felicidad diciéndonos que es sencilla obtenerla…está mintiendo.

      Y nunca luchemos por conseguir la gran felicidad, porque la felicidad consiste en ir sumando y valorando los pequeños momentos que día a día nos va regalando la vida, mientras esperamos, con la actitud lo más positiva posible, sin dejar de ser realista, a que la vida nos “regale” otra coz.

de Jose R.

¿VIVES CON ÉL O DE ÉL?

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    Nadie puede ignorar su pasado, ni pretender que no suele ser el causante de lo que ahora somos. Ponerlo en su debido lugar es lo que cuesta más…y llegar a comprender que ya no puedes vivir de él sino con él, es el mayor desafío al que uno se enfrenta día a día.

  Cuando uno decide dejar de pensar, tiende a montarse esquemas en su mente para toda y cada una de las situaciones a las que se va enfrentando…de ese modo ante nuevos desafíos, uno tan solo ha de hacer, como dice el argot informático, copiar-pegar. El mayor riesgo es olvidar que no todas las personas son iguales, ni requieren que reaccionemos del mismo modo. Tampoco las situaciones de cada día.

  A veces uno se siente como Doraemon, personaje de dibujos animados, el cual desde su bolsillo mágico, es capaz de sacar mil y una soluciones para todos los problemas a los que se enfrenta su inseparable Nobita. Pero la realidad es bien distinta… Uno nunca tiene la solución a todo ni puede pretender ser el consejero perfecto para todo.

  La experiencia propia nunca es la solución a los problemas ajenos. Puede que nos ayude a ser más comprensivos y mejores oidores, pero nunca nos dará la autoridad para decidir por otros o argumentar que nuestros consejos o soluciones son infalibles… básicamente porque cada persona es un universo en sí mismo. Nadie reacciona, siente o le afectan las cosas del mismo modo que a otros.

   Pero lo más duro es llegar a entender que tu experiencia pasada solo te ha servido para llegar a dónde estás, a partir de ahora debes seguir tú solo. Nuevos desafíos, nuevas experiencias, nuevos…Todo es nuevo, nada puedes comparar ya, con lo que te sucedió. Ni siquiera eres ahora como fuiste en el pasado, por eso ya no te sirve vivir de tus esquemas pre- establecidos.

  No puedes dar por sentado que las cosas son tan solo como tú las ves, juzgándolas con tus antiguos conceptos. Debes abrir tu mente y observar todo como algo nuevo que llega a tu vida… Si no lo haces así, solo conseguirás alejar a las personas que más te importan, sencillamente porque tus esquemas que tanta ayuda te dieron en el pasado, ahora se han convertido tan solo en un lastre estúpido que solo te aparta de ellos.

  Y no pasa nada si descubres que no tienes la solución a todo, es parte del proceso de crecer como persona.

  Ahora bien, si no deseas crecer ni aceptar que debes aprender de tu pasado, y persistes en juzgar todo tal y como lo hiciste…recuerda que con eso solo conseguirás un falso sentido de seguridad. Así lo único que tendrás es un pasado. El presente y el futuro se te escaparan de las manos.

  El pasado tan solo ayuda si lo aceptas y vives con él. Si vives de él…puede que seas feliz a tu manera pero nunca con los que te rodean. Nadie puede pretender que es autosuficiente o que no necesita a los demás… porque eso tan solo lleva a quedarse solo.

     Nunca dejes que los demás piensen por ti. El cerebro es como un musculo que si lo usas regularmente te será útil. Este estúpido mundo, dejó de usarlo hace tiempo. Cierto es que es mucho más cómodo que piensen por ti…pero eso nunca te dará la opción de elegir tú.

   La capacidad de poder elegir y hacerlo bien, es lo que nos hace personas…el resto seguirá siendo gente… tan solo números en las estadísticas del poder establecido a quienes nada importa quienes somos o lo que sentimos. No, las mayorías aunque se lo crean o intenten hacernos creer que es así…no siempre tienen la razón.

de Jose R.

NADA ES PERFECTO…NI TAN SOLO EL AMOR

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   Nada es perfecto…ni tan solo el amor. Ese sentimiento que te llena hasta dejarte sin sentido…para casi sin esperarlo, arañarte  el alma.

    Pocas cosas duelen tanto como sentir la distancia que te separa del ser más amado, cuando está a escasos centímetros de ti…Sientes que el tiempo parece eterno, el dolor intenso y el silencio, cada vez más hiriente.

  La rendición no aparece en el diccionario de tu alma. Pocas palabras comprendes, tan solo entiendes, justo aquellas que más necesitas oír pero que hace ya, desaparecieron, como aquella música olvidada de tus oídos, de la que apenas recuerdas algún acorde.

   Esperar…eso es lo único que te mantiene con vida. Esperar… a que por fin se rompa el silencio que tanto daña tu más interno ser. Esperar…a que un simple beso te acaricie el alma.

   Mientras, tus recuerdos, son tu fiel aliado, son tu única energía, lo único que mantiene vivo todo aquello que te inundó de vida, de amor, de ternura y … si, esperanza de que había un mundo alternativo, donde ya no era necesaria ninguna coraza protectora… donde con el corazón en la mano, entregaste todo tu ser. O al menos eso creíste hacer. Hasta que abriste los ojos y te distes cuenta que podrías haber hecho más…mucho más…sí, cuánto pesa el pasado, si este ha sido especialmente demoledor y delicadamente creado para matar tu inocencia…

   Si, nada es perfecto…ni tan solo el amor. “Amar sin condiciones”, “entregar tu entero ser”, y otras frases parecidas, suenan únicas…pero tras esos sueños…la realidad espera. Te espera para recordarte que nada ni nadie es perfecto.

   ¿Existe el amor perfecto? No hay que engañarse…no existe. Existe la posibilidad de que dos personas únicas, se encuentren y, aceptando que las dos partes tienen inmensidad de virtudes pero también defectos, se amen hasta donde el tiempo y la vida concedan.

  Nada es perfecto…ni siquiera el amor. Pero encontrar, cuidar y mantener, un amor “imperfecto”, es más de lo que cualquier mortal soñó jamás. Ese es el amor al cual aspirar. Ese es el único amor que te llena, que te acaricia con un susurro, que te inunda en lo más interno de tu ser, que te hace soñar que todo es posible, que todo es alcanzable, aunque sin olvidar jamás que, en algún momento sin esperarlo…te arañará el alma.

de Jose R.

UNA VEZ MÁS…SOLO

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      “Y seguiré esperando…”

 La soledad es el premio al olvido. Olvidar quién o qué, ha sido uno, a menudo solo consigue hacerte sentir solo. Pero la peor soledad es la de sentirse solo rodeado de gente.

    Cuando una gran parte de tu vida has experimentado este tipo de soledad, no puedes ignorar que deja huella en ti. Aun cuando crees que conseguiste ser feliz al fin, la soledad intenta arrebatarte aquello que mas sentido ha dado a tu vida.

  Es una guerra a muerte entre tu yo de ahora y tu cruel pasado, el cual quisieras haber enterrado hace tiempo pero con poco éxito. Y te va marcando e hiriendo cada vez mas… muchas veces sin poder hacer gran cosa para darle alguna solución.

  Y te vas hundiendo y hundiendo, hasta recordar que alguna vez hace tiempo ya, algo te hizo tocar fondo. Despertando de tu pesadilla, decidiste luchar o morir, entrando en un círculo vicioso, que solo te lleva a caer y levantarte, caer y levantarte una vez más…

   A veces piensas qué te lleva a aguantar, qué te lleva  a querer salir del hoyo más profundo, ese hoyo que solo existe en tu mente, y el cual no puedes compartir con nadie. Demasiadas veces piensas que la batalla se perdió de nuevo…solo te consuela que la guerra aun no terminó.

   Nuevamente te sientes defraudado contigo mismo, y a la vez defraudaste a quien más te quiso… y, aunque estés lejos de merecerlo, aun te quiere.

   Sentirse solo es la peor condena que cualquiera pudiera padecer. Nada te llena, nada te hace sentir bien y eres la peor compañía que alguien pudiera tener… y tan solo quieres estar solo una vez más… y te vuelves a hundir en tu pena, entrando nuevamente en un círculo vicioso…caer y levantarse, caer y levantarse.

     Pero por otro lado, piensas que quizás, te das demasiada importancia, que puede que te estés ahogando en un vaso de agua, que demasiadas manos están extendidas hacia ti, tan solo buscando ayudarte, consolarte… pero que por alguna extraña razón, no alcanzas a verlas.

   Y la lucha continua… caer y levantarse, caer y levantarse. En el fondo, y siendo honrado contigo mismo, sabes el porqué de este asqueroso sentimiento. Al final, hurgando en tus heridas emocionales, que no alcanzan a cerrarse, descubres que tus malas decisiones del pasado, hoy te pasan factura. Una factura que difícilmente alcanzaras a pagar de algún modo… y mientras, de vez en cuando, aun rodeado de gente, seguirás sintiéndote solo, inmensamente solo.

de Jose R.